Muchos de los nuevos compañeros que estoy conociendo aquí han sufrido durante días el terrible efecto del Jetlag ¿yo? Qué va. He tenido suerte, o al menos la dormidina ha funcionado conmigo. Como os comenté, fue llegar y empezar a empaparme de esta gran ciudad, y al día siguiente, lejos de despertarme en plena madrugada, dormí hasta las doce. Fui a Information Planet, me presenté, y me ayudaron en todo lo que pude necesitar. Hicieron por mí el papeleo para conseguir la cuenta del banco, me indicaron qué hacer para solicitar mi código fiscal y sobre todo, me hicieron sentirme arropada, como en casa. Después de eso, un poquito de turismo, súper y a casa, a dormir otra vez como una bendita.
Cinco de octubre, miércoles, tercer día en Sydney y un billete de autobús que me permite ir donde me plazca dentro de la zona 1. ¡Excusrión a Bondi Beach! Después de anotar los teléfonos de algunos apartamentos con habitaciones libres cierro la puerta de casa y me dirijo hacia la estación. La emoción hace que no pueda evitar sonreir al saber que por fin voy a ver ese paisaje. La postal de la playa de Bondi con las alegres casas de colores de fondo me ha acompañado desde que decidí venir aquí por primera vez y hoy es el día. ¡Aunque sólo sea por este momento el largo viaje ya ha merecido la pena! Hay dos momentos en los que el pecho se me hinchó y, rebosante de felicidad, no puedo creer que esté en esta ciudad: cuando llegué a la Opera House y la primera vez que vi Bondi Beach.
Iba sola, así que tampoco tenía mucha idea de cuál era la parada en que debía bajarme. Después de coger el tren en Banksia y hacer todo el trayecto de mi línea azul marino, cogí el autobús 333 hasta la playa. Había visto en el mapa que la Bondi road llegaba hasta la playa así que en cuanto vi que estábamos bajando por ella apreté el botón. Ahí estaba yo, paseando por Bondi Rd directa hacia la playa para descubrir si los colores en vivo son tan intensos como mis fotos. ¡Y son mejores! La calle hace una curva al final, cuesta abajo, cuando de pronto se abre la vista y descubres las olas de fondo. La misma imagen que había tenido en mi teléfono los últimos meses se abría delante de mí, con las olas rompiendo contra la orilla, los surfistas en sus neoprenos luchando por ellas y turistas y nativos sentados en la admirando cómo consiguen cogerlas.
¿Sabéis que el picnic es casi deporte nacional en Australia? Los fines de semana parques y playas se llenan de familias, amigos y parejas que llevan sus manteles de cuadros y sus tentempies para tomarlos al aire libre. En Bondi, la playa está rodeada de una preciosa zona verde donde seguir disfrutando del mar. Cuando llegué, me senté allí, contemplando el mar y con mi agenda llena de números de teléfono de habitaciones a los que llamar.
Fue un día fantástico, recorrí la playa de arriba a bajo, visité algunas habitaciones terribles y tuve tiempo de descubrir impresionantes miradores. A cada paso que doy, me encandila cada vez mas esta ciudad.
¿Sabéis que el picnic es casi deporte nacional en Australia? Los fines de semana parques y playas se llenan de familias, amigos y parejas que llevan sus manteles de cuadros y sus tentempies para tomarlos al aire libre. En Bondi, la playa está rodeada de una preciosa zona verde donde seguir disfrutando del mar. Cuando llegué, me senté allí, contemplando el mar y con mi agenda llena de números de teléfono de habitaciones a los que llamar.
Fue un día fantástico, recorrí la playa de arriba a bajo, visité algunas habitaciones terribles y tuve tiempo de descubrir impresionantes miradores. A cada paso que doy, me encandila cada vez mas esta ciudad.